¿Cuándo hay que empezar a invertir en un seguro de vida?

Seguro que a muchos clientes poseedores de una hipoteca le suena, y mucho, el término seguro de vida. Un tipo de seguro que ciertas entidades financieras suelen obligar a contratar para conceder una hipoteca. Sin embargo, ¿cuándo hay que empezar a invertir en un seguro de vida? ¿Cuándo puede resultar verdaderamente interesante para el cliente y no para el banco?

Desde En qué Invertir queremos ofrecerte las principales claves.

Carlos Lluch, director técnico de la correduría de seguros Lluch & Juelich Brokers, considera que cualquier momento puede resultar adecuado para contratar un seguro de vida que incluya una cobertura por incapacidad. Considera que hoy en día las prestaciones por la Seguridad Social son insuficientes, por lo que un seguro que contenga esta cláusula es recomendable para hacer frente al día a día de aquellas familias que han perdido su empleo de forma permanente.

Pero, aunque pueda contratarse un seguro de vida en cualquier momento es importante comparar varias opciones a la hora de hacerlo y no contratarlo por obligación del banco para obtener un crédito. Hay que prestar especial atención a la letra pequeña pues un seguro de vida es una inversión.

¿Cuál suele ser la edad habitual para empezar a invertir en un seguro de vida?

Por norma general se aconseja comenzar a invertir en un seguro de vida a partir de los 30 años, momento en el que le individuo comienza a adquirir más cargas tanto a nivel familiar como a nivel económico. Los 30 y los 50 años, por lo tanto, sería la franja de edad adecuada para comenzar a plantearse la contratación de un seguro de vida.

Y, a la hora de contratar este tipo de seguros, sería conveniente incluir la cobertura por fallecimiento motivado por cualquier causa. Igualmente los expertos recomiendan decantarse por la contratación de la incapacidad permanente total para estar protegidos en caso de no poder ejercer nuestra profesión pero sí otra menos calificada.

Para que un seguro de vida resulte rentable debe de cubrir entre tres y cinco veces los ingresos anuales de la familia. De este modo si se aseguran 100.000 euros con cláusula de fallecimiento e incapacidad permanente total el precio sería el siguiente según el rango de edad:

  • 198 euros al año para clientes que tengan 25 años.
  • 235 euros al año para clientes de 35 años.
  • 430 euros al año para clientes que tengan 45 años.

¿Quién es el beneficiario cuando se decide invertir en un seguro de vida?

Por norma general el beneficiario de la póliza puede ser el propio contratante o cualquier persona que sea designada para ello. Por ejemplo, antes caso de invalidez, el contratante se beneficia del seguro. Sin embargo ante fallecimiento se puede designar al beneficiario que se desee. Ya sean el cónyuge, los hijos los padres u otro tipo de familiares.

Los beneficiarios pueden ser modificados tantas veces como resulte necesario por parte del contratante.

A la hora de realizar un seguro de vida muchas aseguradoras solicitan al futuro contratante que se realice un chequeo médico para comprobar su estado de salud. Este tipo de medidas suele ser muy frecuente cuando se desea asegurar un importe muy alto. Es la única manera que tiene la empresa aseguradora de medir el riesgo que supone la póliza que va a conceder. Si el capital a asegurar no es muy elevado, lo normal es que la aseguradora únicamente solicite un cuestionario sobre la salud del contratante.

Si un cliente se ve obligado a contratar un seguro de vida vinculado a una hipoteca, es necesario corroborar que la póliza de vida cubre el 100 % del préstamo en caso de que uno de los dos miembros de la pareja fallezca.

Por norma general los seguros de vida asociados a hipotecas no suelen ser los que más cubren ni los más interesantes para el cliente.